mar adentro
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martes, 5 de noviembre de 2024
viernes, 22 de julio de 2011
una historia de jazz

Los primeros acordes del piano
se escapan del teclado
en negro sobre blanco
y apagan el murmullo de la sala
flotando entre volutas de humo
y flases luminosos de neón
La entrada del saxo
inunda el ambiente
de un sonido envolvente y cálido
como una cascada de sentimientos
en la ternura de la noche
El contrabajista desde la sombra
suda los cuatro pulsos por compás
imponiendo el equilibrio
entre armonía y melodía
Mientras el batería
mantiene el ritmo inestable y sincopado
con juegos malabares de baqueta y escobilla
Madelaine
con el pelo lacio mojado de lluvia
y la mirada perdida
en los campos de algodón
entona un balada
con palabras evocadoras de añoranzas
tocadas por un hálito de vida.
Los espectadores hipnotizados
por la cadencia de su voz
asienten una y otra vez con la cabeza
rendidos al hechizo de escuchar
miércoles, 6 de julio de 2011
Aku Ndo

Me llamo Aku Ndo (Akue el hijo de Ndo),
nací en Bonga y soy africano,
mis antepasados también lo eran.
Después del exterminio solo quedó el idioma;
no tengo con quien hablar.
Calcinaron la tierra,
mataron los bosques, las fuentes, las cosechas....
y Dios no estaba allí.
Caminé jornadas completas, agotadoras,
por veredas confusas y polvorientas
bajo un sol implacable, plomizo, vertical,
temeroso de mi propia sombra,
y traspasé los confines del dolor.
Hasta que hallé a otras gentes que no entendía,
pero leyeron mis ojos y nos hicimos hermanos.
Oímos que lejos, en un país, España,
necesitan muchas manos,
también mis manos,
y mi sudor para regar la tierra,
también vuestros sudores.
Fresas, tomates, uvas, aceitunas...
Hay que saltar una valla lacerante,
en una noche sin luna,
subir a los infiernos.
Allí están los papeles.
Pero un disparo por la espalda me detuvo,
y mientras mi vida se escapaba,
abrí los ojos en busca de Dios,
y tampoco estaba allí
Galgo
julio-2011
lunes, 27 de junio de 2011
LA INVITACIÓN

Desde que mi amigo Paco me anunció en el pasado verano que su hija Clara se casaba con José María, un, un joven diplomático madrileño, destinado como agregado de asuntos religiosos en la embajada de la Santa Sede en Roma, y vástago de una de esas familias tildadas por sus propios conocidos como de gente bien. Yo entonces aun albergaba la esperanza de que no le cayese en saco roto la prudente recomendación que le formulé entonces, tratando de disuadirle a que nos invitase a la boda de su hija; porque Paco sabe de primera mano, que soy uno de esos irreductibles ciudadanos, refractario a emprender viajes si no es por una causa de fuerza mayor o de acudir a cualquier tipo de celebración, aunque tenga carácter íntimo y familiar. Sin embargo, las leyes de Murphy suelen ser muy atinadas en sus auspicios, y aunque parece que se escriben con renglones torcidos, en uno de sus enunciados nos advierten que basta desear firmemente que algo no ocurra para que acabe ocurriendo. Así que la inevitable llamada telefónica que terminó por arruinar los frágiles argumentos que aun me quedaban en la recámara para oponerme a esa contingencia, se me vino encima de un modo previsible y esperado, como si se tratase de un fruto maduro que se cae de las ramas del árbol.
-Hola Paco, que casualidad, en el momento de recibir tu llamada estaba pensando en vosotros. Dime ¿por dónde andas?
-Estoy en Pozuelo con Susana, ayudándola a completar la lista de invitados a la boda de Clara, que definitivamente se celebrará el 24 de noviembre. Es un sábado, así que no tienes excusa para escaquearte.
-De acuerdo Paco. Aunque en lo sucesivo estoy decidido a certificar mi despedida a esos eventos sociales, que ajenos a la voluntad de los anfitriones, acaban convirtiéndose en francachelas surrealistas y en cuchipandas interminables. Así que con toda certeza te puedo asegurar, que esta será mi última asistencia a una boda en la villa y corte de Madrid.
-Amigo mío ¡Pensar que aun no te has quitado la pelliza de encima! Procura ponerte al día, porque te estás volviendo un carroza, y se te va a pasar el arroz ¿Entiendes? Eso de casarse en las grandes ciudades ya no se lleva. La ceremonia se celebrará en la iglesia de Santa María de Caná de Pozuelo, y el banquete en una finca del tío del novio en Pinohermoso, en la sierra de Guadarrama. Oye, a propósito, no te voy a pedir que vengas de tiros largos, pero al menos procura presentarte de corbata, que aquí no vienes a jugar al mus con los gañanes de tu pueblo.
-No me vengas con chorradas, Paco! Cuando hace un par de años me dabas la vara con el dichoso discurso de la laicidad del estado como panacea universal, me solías comentar que ninguno de tus hijos se casaría por la iglesia, mientras viviesen bajo techo paterno. Pero eso de emparentar con los Bracamonte, no creas que te va a salir gratis, ni te va a resultar ningún chollo; tendrás que envainártela muchas veces, como en esta ocasión.
-Joder, no seas aguafiestas. Sabes de sobra que mi futuro yerno Josemari, está muy vinculado al Opus por razones profesionales, y en ese tema tan delicado Susana y yo no tenemos pito que tocar.
-Muy bien, pues le dices a Josemari…..No, vale más que a él no le digas nada. Te lo digo a ti y punto ¡Paco, a mi en la iglesia no me pilláis ni de coña! ¡Ah! Y olvídate que les baile el agua a esos amiguetes de nuevo cuño que te has echado, que me imagino que solo mearán colonia y agua bendita. Aunque pensándolo bien, tampoco estaría mal acercarse al altar mayor, para filmar el sonado enlace matrimonial, bajo esa panoplia de oropeles litúrgicos perfumados de incienso, en un selecto entorno de ilustres apellidos y de eminentes y distinguidos purpurados. Y te puedo vaticinar, que tus consuegros, para no desentonar en ese ambiente glamuroso de gente bien, moverán todos sus resortes e influencias, tratando de que bendiga el casorio un monseñor supernumerario de La Obra o el propio nuncio de sus santidad. Y en ese contexto, un acontecimiento de esas características, tan retro y fashion a la vez, no le pasará desapercibido a la prensa rosa. Así que mira tú por dónde, hasta podemos aparecer en la portada del Hola, junto a la flor y nata de la sociedad madrileña ¡Dios no lo quiera, Paco!
-Eres un cabronazo, pero paso olímpicamente de tus críticas baratas y de tus cáusticos comentarios de charlatán de feria. Supongo que Rosa no será tan borde como tú, y espero que al menos se digne a entrar en la iglesia, aunque se quede en el último banco a medir la cola del vestido de la novia y a rajar de los atuendos y pamelas de las invitadas. Por cierto, a ti que tanto te gusta la naturaleza, te va a encantar ese pueblo colgado en lo alto de una montaña al borde de un barranco. Está a unos 70 kilómetros de aquí, pero se llega en menos de una hora. Además, te envío por correo ordinario un plano detallado del recorrido, para que no te pierdas, porque te has vuelto más de pueblo que las amapolas.
-Estoy pensando que en esas fechas podría nevar en la sierra, así que tendré que llevar cadenas, por si acaso.
-Por favor, no seas pájaro de mal agüero, en esa zona solo nieva cuando ya está muy entrado el invierno.
-Muy bien, ojalá no te equivoques y tenga que venir a sacarnos de allí un helicóptero de Protección Civil.
-¡Joder tío! Eres un auténtico cenizo y me vas a terminar gafando la boda. A ver si te sacudes de encima ese mal fario que llevas puesto. ¡Ah! se me olvidó decirte, que a las afueras del pueblo, como a unos tres kilómetros, un primo de Josemari tiene un hotelito rural que es una auténtica pasada ¿Ya me dirás si os reservo una habitación para esa noche?
-Por supuesto, Paco ¿Quién rehusaría pasar la noche en los dominios de un señorío de tan rancio abolengo como el de los Bracamonte? Que por lo que me acabas de contar, sería como pernoctar en la antesala de las puertas del cielo.
-Le dices a Rosa que ya la llamará Susana, para ponerla en antecedentes de todos los detalles ¿Sabes? Os quiero mucho a los dos, pero estoy medio arrepentido de haberos invitado. Sobre todo a ti, que eres un plasma, un petardo y un descreído trasnochado de pacotilla. Venga, mañana te mando un mail con una descripción detallada de Pinohermoso y de la casita rural.
-Oye, no te olvides de enviarme también un GPS fiable, por si tenemos que salir de allí a uña de caballo.
Y colgué, sin darle tiempo a responderme.
Galgo
junio-2011
viernes, 27 de mayo de 2011
La cometa
Tenía apenas doce años,
de noche con luna llena,
salí a cortar el bambú
para hacer una cometa.
Con cañas, papel y cuerda,
destreza y mucha paciencia,
copié una estrella del cielo
y la convertí en cometa.
Le dibujé un corazón
que traspasaba una flecha,
un te quiero desde el aire
a mi pequeña princesa.
Con los primeros nordestes
que soplaban por San Juan,
a los albures del viento
la fui tentando a volar.
Alza el vuelo muy despacio,
amagando con bajar,
halo diez brazas de cuerda
y suelto otras veinte más.
Quiere subir pero baja,
tengo que saber templar,
conciliarla con las nubes
hasta que aprenda a volar.
Va descifrando los vientos,
y se eleva sin cesar
cuando ya no queda cuerda
me pide que suelte más.
La retengo unos instantes,
la suelto ¡Sabe volar!
Va en busca de la princesa
¡Cuánto tiempo quedó atrás!
galgo
mayo - 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
¡Cuánto daría yo!

¡Cuánto daría yo!
por descubrir la luz de tu mirada,
zahorí de mil fortunas escondidas,
en mis sueños de lunas trasnochadas.
¡Cuánto daría yo!
por volar sobre tus amaneceres,
a las costas lejanas de tus cielos,
y posarme pleno en tus desnudeces.
¡Cuánto daría yo!
por andar descalzo sobre la hierba
fresca, ajeno a multitudes y ruidos,
junto al cercano abrazo de tu ausencia.
¡Cuánto daría yo!
por llevarme a cuestas las borrascas,
auparlas a las cimas de los montes,
y saciar la sed de ríos y fontanas.
¡Cuánto daría yo!
por descifrar la memoria de mi llanto
consternado, cuando me duele el mundo
envanecido, falaz y desolado.
Galgo
mayo - 2011

